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Non Trubada mayo 18, 2007

Posted by tris in : Sin categoría , trackback

En las islas Canarias existe una leyenda sobre una isla que aparece y desaparece desde hace varios siglos a la que llamamos isla de San Borondón, La Encubierta, Non Trubada o “aquella a la que no se puede llegar”.

Muchos a lo largo de los siglos dicen haberla visto. Y yo, aunque no la haya visto creo en ella. No como algo físico pero sí espero verla algún día, porque creo que sí se puede ver.

Los canarios crecemos escuchando la leyenda de San Borondón y muchos de nosotros la mantenemos en nuestra mente como una esperanza de que existe una parte  que aún no está corrupta, donde no hay políticos, donde aún existen lugares vírgenes, donde todos los problemas de ésta nuestra tierra no están presentes.

Ahora aquí, entre nosotros, por  favor  no se lo cuenten a ningún constructor y/o político porque seguro que buscan dinero de Europa para llegar hasta ella y hacer 300 campos de golf y 20 tranvías. (Será nuestro secreto ;-) )

Y dejo aquí el deseo de que La Non Trubada siga apareciendo de vez en cuando para recordarnos que hay una parte de Canarias que no se puede comprar ni vender.

Imagen de previsualización de YouTube

Para saber más: http://www.rinconesdelatlantico.com/num3/17_san_borondon.html

Comments»

1. nati. - 19 mayo 2007

Yo tambien quiero dejar mi deseo para que esa y muchas islas más sigan apareciendo. Creo que en el mundo hay (todavía) muchos lugares no corruptos, lamentablemente esos lugares son vírgenes y no estan poblados por personas…

Me alegra mucho que hayas vuelto a las nubes y sigas convidandonos un poquito de tu magia!!!

Besos!

2. tris - 19 mayo 2007

Gracias nati :-D
Besitos para el hemisferio sur

3. Cyllan - 20 mayo 2007

Jolines Tris, cuando la veas nos lo cuentas eeeh? y si le haces unas fotos mejor que mejor.
“aquella a la que no se puede llegar” mmm supongo que a todo se puede llegar, quizá sólo hay que encontrar la puerta y la manera ;)

4. tris - 21 mayo 2007

(A mi entender). Si a San Borondón se pudiese llegar dejaría de tener ese encanto. La magia se rompería y dejaríamos de soñar con ella. La única puerta de entrada a San Borondón es la de los sueños, creo.
Y si la llegase a ver algún día ponle el cuño que lo pregonaría a los cuatro vientos :-D